12 de marzo de 2009

Curiosidades

En nuestro entorno natural existen sorprendentes curiosidades a cerca de los sentidos.
¡Veamos algunas!

Ojos diferentes:
-Las aves de presa, como este halcón peregrino, pueden ver a largas distancias. Sus ojos son capaces de ver un ratoncito desde una gran altura.

-Muchas arañas tiene ocho ojos, pero para ver usan dos grandes que tienen al frente. Los ojos pequeños detectan cualquier movimiento.

-El camaleón permanece inmóvil mientras acecha a los insectos. Sus grandes ojos saltones pueden girar y hasta ver en dos direcciones a la vez.



-El ojo de la libélula tiene 30.000partes. Cada una es como un ojo diminuto, que le permite ver varias imágenes a alta velocidad para detectar presas rápidas.



El oído y el equilibrio:

-Puedes marearte al viajar en barco. Tus oídos le dicen al cerebro que te estás moviendo, pero tus ojos indican lo contario.

-Si das vueltas y te detienes de pronto, tus oídos no alcanzan a enviar al mensaje al cerebro. Es lo que sientes cuando te mareas.

-Los gimnastas no se marean porque repiten sus movimientos una y otra vez, acostumbrado al cerebro a esas señales.



El oído animal:
-Hay orejas de todos los tamaños. Las del elefante africano son las más grandes: miden hasta dos metros de largo.

-Las largas orejas del conejo le permiten oír el más ligero sonido que signifique peligro. Puede girarlas para detectar sonidos de varias direcciones.

-Los elefantes oyen sonidos lejanos que a nosotros se nos escapan. Pueden oír la profunda llamada de otro elefante a kilómetros de distancia.


-Ciertos insectos tienen oídos en lugares insólitos. Los grillos los tienen en las patas delanteras. El saltamontes los tiene a los lados del cuerpo.


Oír bajo el agua:

-El océano parece un mundo silencioso, pero no lo es. Por el agua viajan más sonidos que por el aire, y los peces, las ballenas y otras criaturas los escuchan.

-La nutria no usa los oídos bajo el agua. Cuando bucea, los cierra para que no les entre agua.

-Los oídos de las ballenas son solo un hoyuelo a cada lado de su cabeza. Por eso no les impide oír muy bien: una ballena jorobada puede oír la llamada de otra a kilómetros de distancia.


- Los peces tiene dentro de su cuerpo oídos que les permiten oír lo que sucede a su alrededor. Pueden hacer ruidos para comunicarse, y también escuchar enemigos y a sus presas.

El mundo de los olores:

-Los osos tienen un olfato muy fino para hallar la comida. Un oso polar huele a su presa a 20 Km de distancia.


-Los topos viven bajo tierra, donde está tan oscuro que los ojos no les sirven de mucho. El topo se orienta mediante el olfato y el tacto.


-El ciervo deja de comer pasto de vez en cuando para levantar la cabeza y olfatear un posible peligro.

-El zorro usa el olor para protegerse. Si un enemigo se acerca, le lanza un chorro muy oloroso desde un aparte cercana a su cola, como advertencia.

-Cuando un gato restriega sus mejillas contra algo está dejando un mensaje aromático: “Aquí estuve yo. Este es mi lugar”.

El gusto animal:

-Los animales también tienen papilas gustativas, pero ignoramos cómo les sabe la comida. Es probable que usen el olfato y el gusto para saber que conviene comer.

-Tigres y gatos domésticos tienen lenguas sensibles. Reconocen diferentes sabores en el agua que beben.


-El pez gato es como una lengua nadadora: En su cuerpo hay papilas que le ayudan a encontrar su alimento. También con sus bigotes, llamadas barbas, prueba la comida.

-Las mariposas prueban la comida con las patas y con la boca. Así saben dónde se han detenido antes de desenrollar su lengua para comer.


Tacto animal:

-Los animales también sienten con la piel, pero algunos sienten de otra manera. Menos tienen bigotes muy sensibles que les ayudan a reconocer su entorno.

-La punta de la trompa del elefante es la parte más sensible de su cuerpo. Con ella hace muchas cosas: Desde golpear a sus crías hasta levantar una hoja.

-La araña aguarda en su tela a su presa. Los pelos que tiene en las patas sienten el más leve movimiento.

-El mapache tiene patas y bigotes muy sensibles. La sensibilidad aumenta con la humedad, y quizá por eso el mapache se humedece las manos antes de comer.