8 de marzo de 2009

El Oído


El oído es un órgano que permite percibir los sonidos y que regula también el equilibrio corporal. Es una habilidad más que tiene el cuerpo humano, reconoce estímulos auditivos aislados en el ambiente.
Los oídos te permiten oír desde un suave murmullo hasta la más ruidosa música. Las partes externas de tu oído recogen los sonidos y los conducen a tu oído interno.
El oído es un sistema mucho más complejo de lo que parece a simple vista y se encarga de transformar el sonido en señales que el celebro pueda interpretar. E pabellón auditivo, es decir solo la oreja, es solo la entrada.

Esto es lo que ocurre cuando oímos algo:
1-Las ondas sonoras entran y se desplazan por el conducto auditivo, llegan al tímpano y lo hacen vibrar.
2-Las vibraciones pasan del tímpano al martillo, el yunque y el estribo, atraviesan la ventana oval y llegan hasta el caracol.
3-Los pelillos del caracol (los cilios) detectan las vibraciones, las convierten en señales eléctricas y las envían al cerebro.

Muchos sonidos son agradables, pero otros pueden hacer daño. No todo el mundo disfruta escuchando los mismos sonidos. ¡La música favorita de tu amigo puede parecerte terrible!
Cuando más fuerte es un sonido, más fuerte son las vibraciones. De hecho, el oído reconoce el volumen de un sonido por la intensidad de una vibración. Por otra parte, los sonidos agudos producen vibraciones rápidas, mientras que los graves producen vibraciones lentas. En el caracol hay distintos tipos de cilios sensibles a las diferentes velocidades de vibración; según que cilios se han estimulado el cerebro sabe si el tono de un sonido es agudo o grave.
Algunos sonidos son demasiado altos, como los emitidos por algunos pájaros, insectos o murciélagos. En lugar de oír los sonidos muy bajos, los sentimos como vibraciones sordas.

Los oídos también sirven para mantener el equilibrio gracias a una serie de conductos llamados canales semicirculares. Cuando te mueves o inclinas el cuerpo, el líquido que contienen estos conductos se mueve y hace que se inclinen unos pelillos minúsculos.

¿Qué oyen los bebes?
Los bebés pueden oír desde varios meses antes de nacer. No solo eso, sino que ya son capaces de diferenciar tipos de sonidos, tonos agudos o graves, distintas voces, sonidos familiares o extraños e incluso distinguen la dirección de donde parte el sonido.
Por ellos no nos lo saben decir y han tenido que desarrollarse mecanismos muy sofisticados para comprobarlo.
Los bebés recién nacidos tienen preferencia por los sonidos agudos. Por eso las madres y los padres suelen hablarle a su bebé en tono agudo.
Los bebés responden también a otros sonidos distintos de la voz humana y giran la cabeza hacia el lugar de donde proceden. Esta conexión de los nervios entre la visión y la audición está ya desarrollada en el neonato y le sirve para obtener mejor percepción.
Cuando se habla al bebé, se puede observar que primero gira los ojos en la dirección de la voz y lego también girará el cuello. Y lo hará con los ojos muy abiertos. (Es el doble de interesante ver y oír a la vez). Algunas veces el bebé intenta imitar gestos como sacar la lengua o abrir la boca.
Los bebés prefieren la voz de la madre a la de otras mujeres ya desde el periodo neonatal. En realidad ya la conocen. Tardaran algo más en reconocer la voz de su padre.
También es normal que los bebés se sobresalten con un ruido intenso. A veces solo se estremecen (si están dormidos en fase de sueño tranquilo) y otras se despiertan y rompen a llorar.

Gracias a los oídos, captas todos los sonidos que te rodean: la voz de tus padres, el ruido de los pasos, la música y también el ruido de los coches que se acercan velozmente cuando aguardas para cruzar la calle. El oído humano solo está capacitado para oír un rango de ondas sonoras, ya que no percibe las vibraciones menores a 20 veces por segundo ni mayores de 20.000 veces por segundo.