8 de marzo de 2009

El Gusto

La lengua es el órgano del gusto. Su superficie cuenta con las papilas gustativas, unos bultitos que podemos ver a simple vista. Cada una de estas papilas contiene terminaciones nerviosas que detectan sabores diferentes. Cuando comemos, los alimentos activan las papilas gustativas y las terminaciones nerviosas. En cuanto éstas detectan un sabor, envían una señal al cerebro.
La lengua reconoce cuatro sabores básicos (dulce, salado, ácido y amargo), aunque hay quien afirma que hay un quinto sabor llamado "umami". En realidad, distinguimos muchísimos sabores diferentes, porque la nariz y la lengua trabajan en equipo. Al masticar, las moléculas de comida llegan hasta la nariz y ayudan a saber qué estamos comiendo.
Somos capaces de detectar miles de sabores y sabores diferentes pero, ¿cómo sabemos cuál es cuál? Gracias al cerebro,que posee un "almacén" enorme con todas las sensaciones de ese tipo que conoce. Cuando recibe un sabor o un olor, lo compara con los que tiene en la memoria para saber si es una naranja, pescado o una planta.